Simindis kundzuli (Corn Island)


'Simindis kundzuli'

‘Simindis kundzuli’

FICHA TÉCNICA

País: Georgia
Dirección: George Ovashvili
Guión: Roelof Jan Minneboo, George Ovashvili, Nugzar Shataidze
Fotografía: Elemér Ragályi
Reparto: Ilyas Salman, Mariam Buturishvili, Tamer Levent
Género: Drama
Año: 2014
Duración: 101′

SINOPSIS

Con las crecidas de primavera, el río Enguri se precipita sobre las tierras bajas de Kolkheti y, antes de lanzar rocas y limo al mar, las acumula aquí y allá en medio del río. En pocos días, incluso de la noche a la mañana, de estos escollos nacen grandes islas, cuyo suelo es rico y fértil. Un anciano de Abjasia y su joven nieta deciden plantar maíz en una de esas islas. Pero los soldados georgianos andan cerca.

TRAILER

 

NUESTRA OPINIÓN

¿Y esta tierra entonces de quién es? Esta tierra es de su creador.

Podríamos encontrarnos ante una fábula o mito contado ante el fuego de una hoguera junto al mar en una noche estrellada en el principio de los tiempos. Un mito sobre la continuidad de la vida transmitido como tradición oral generación tras generación.

Mariam Buturishvili y Ilyas Salman, en 'Simindis Kundzuli'

Mariam Buturishvili y Ilyas Salman, en ‘Simindis Kundzuli’

Podría ser una película muda y bastarían unos poco intertítulos para entenderla. Pero el sonido es fundamental: el agua contra la madera, sobre la arena, el viento, el canto de los pájaros, la lluvia, el fuego, los sonidos del trabajo,…

Y también lo es la fotografía. Una fotografía preciosista, poética que busca la belleza de lo cotidiano, del día a día, que muestra la luz entre la niebla de los árboles, el sol y la luna brillando sobre el agua, el fuego en la noche, la limpia luz del amanecer y la palidez de la tarde, la luz dorada sobre el trigo bajo nubes oscuras de tormenta. Pero también del trabajo, del rostro surcado por arrugas y del inmaculado cuerpo adolescente.

Una película que nos enfrenta al círculo de la vida, al hombre frente a la naturaleza, frente a sí mismo y su mortalidad. Con una pretensión comprensiva de muchos detalles, elementos, matices, miradas y gestos, nos cuenta el proceso de creación del hogar sobre un pedazo de tierra fértil surgida de la bajada del río Enguri para la siembra de un campo de maíz.

Ilyas Salman, en 'Simindis Kundzuli'

Ilyas Salman, en ‘Simindis Kundzuli’

Una película que avanza mediante la reiteración de momentos acumulados que crean una cotidianeidad rota por situaciones inesperadas que construyen una tensión sostenida. Así observamos el silencioso proceso de descubrimiento y de lenta construcción de una casa primero, y de un terreno de labor después. Un ciclo que se repite día a día: trabajo, descanso, comida y viajes en barca para recoger materiales. Un proceso minucioso, detallado, continuo, reiterado, lento, que acompaña al ritmo de la naturaleza, desde la preparación del terreno y hasta el momento de la recolección.

A su lado, su nieta, elemento de pureza, magníficamente interpretada por Mariam Buturishvili. La única familia que tiene es su abuelo, al que ayuda en los quehaceres diarios, aprendiendo, madurando. Una evolución, el paso de la infancia a la adolescencia, que se cuenta en pequeños detalles, miradas y gestos, abandona los juegos y comienza, primero con vergüenza y después de más atrevida a dejarse llevar por los deseos, tomando conciencia de su femineidad.

Y todo ello con el trasfondo de conflicto bélico, de una violencia lejana, que se manifiesta con pequeños momentos y con algunos encuentros y de la que intentan mantenerse al margen.

Mariam Buturishvili, en 'Simindis Kundzuli'

Mariam Buturishvili, en ‘Simindis Kundzuli’

El único “pero” que podríamos ponerle a la película de George Ovashvili es que algunos elementos del guión no aportan demasiado, como los encuentros con los soldados (reiterados en exceso) y el abundante cambio de planos en algunos momentos y que desvían la atención de lo que muestra. Todo ello contribuye a alargar el metraje innecesariamente y lo suficiente para que sea contraproducente para la cohesión global de la obra.

Un hilo de historia tejido en el magnífico e inmenso tapiz de la vida. La capacidad de la vida para abrirse paso, la inevitabilidad de la muerte y el recuerdo que dejamos.

Nuestras vidas son los ríos
que van a dar en la mar,
que es el morir;
allí van los señoríos
derechos a se acabar
y consumir;
allí los ríos caudales,
allí los otros medianos
y más chicos,
y llegados, son iguales
los que viven por sus manos
y los ricos.

MÁS INFORMACIÓN

Web oficial: –
IMDb: http://www.imdb.com/title/tt1863192/
FilmAffinity: http://www.filmaffinity.com/es/film752106.html

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